
Una obra donde podemos encontrarnos todos.
Una Familia a la que el hijo vuelve luego de un tiempo, para el velorio y entierro de su padre.
La convocatoria lo sumerge en otra convocatoria. La de hacer un recorrido por todos esos afectos primarios. Sus secretos, sus silencios y la elocuencia de los mismos.
También la hostilidad y la frustración contenida en ellos.
En esta revelación, la ternura es el ajuste, la infinita comprensión de un corazón que se repara reconstruyendo los lazos, esos mismos que lo enlazaron a la vida.
Como un amoroso orfebre entreteje violencia, distancia, mudez, cercanía, pena y hallazgo para una conmovedora síntesis en el camino de su madurez.
La consecuencia de su acto, irradia.
Marizel Estonllo
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